Ganadería
Productores uruguayos visitaron Estancia Silencio en Alegrete, Brasil, donde se seleccionan los animales contando garrapatas desde 2001, luego se avanzó con un acuerdo con Embrapa en 2008, por lo que ya suman 25 años de información. Actualmente se ha sumado la genómica elevando la exactidud del dato al 48%
En la Estancia Silencio, en la zona de Alegrete, Río Grande del Sur, en Brasil, se selecciona ejemplares por resistencia a la garrapata, comenzando en 2001 con el conteo de las garrapatas en cada animal, año tras año. Eduardo Eichenberg, integrante del establecimiento brasileño, explicó que junto a los demás productores de la Conexión Delta G y Embrapa, miden pesos, se califican los animales y, al año de edad, se cuentan los parásitos en un lado completo del cuerpo, con las garrapatas muy chicas y muy grandes descartadas con una regla. A ese trabajo de campo se sumó con el tiempo la genómica, que permitió casi duplicar la exactitud del dato, de cerca de 25% a una certeza entre 45% y 48%.El Problema. “El principal desafío sanitario que tenemos es el tema de la garrapata y su control”, dijo Eichenberg. Contó que Brasil llegó a estimar que las pérdidas por el parásito alcanzaban “la cifra de 3 mil millones de dólares”, entre gasto en productos, pérdidas productivas y pérdida de animales, y que en Río Grande del Sur se suman las pérdidas por la tristeza parasitaria bovina, causada por Babesia y Anaplasma. Aunque se lanzaron nuevos productos, son más costosos y su eficacia tiende a caer con el tiempo. Por eso el mercado demanda animales resistentes, “porque es un problema que existe y que viene agravándose”. La genética, aclaró, no resuelve sola el problema, pero “es una herramienta muy importante para que eludamos este gran problema que la garrapata causa en nuestra ganadería”.Un grupo cerrado. Estancia Silencio forma parte de Conexión Delta G, un grupo cerrado de criadores de Hereford y Braford que evalúan sus animales de manera conjunta. No es un programa abierto, se ingresa por invitación y para participar hay que cumplir con las exigencias de evaluación. Sus integrantes están dispersos en la mitad sur de Río Grande del Sur, con grados de infestación muy distintos, y se reúnen en encuentros anuales para entrenarse y medir de la misma manera la altura, el largo, el pelaje, la pigmentación, el ombligo, los testículos y las garrapatas. El trabajo de toma de datos y el conteo de garrapatas, se realiza por el veterinario de cada predio, un técnico o el mismo productor, previamente entrenado para tal tarea.El sistema exige tener volumen de animales a evaluar todos los años y rigor en el control. Cada grupo contemporáneo, debe tener como mínimo 20 individuos. Los rodeos se conectan con toros que se usan en común entre los criadores, y un programa de cruzamiento dirigido el cual define qué toro se asigna a qué vaca. Según contaron, hay unos 11.000 a 12.000 animales evaluados entre Hereford y Braford, y esa cantidad de datos contribuye a alcanzar exactitudes más altas que las de otros programas.La historia viene de lejos. Según se explicó en una charla con los productores, en el grupo se cuentan garrapatas desde 2001, haciéndolo en la entrepierna, y el trabajo se formalizó en un acuerdo con Embrapa en 2008, lo que da unos 25 años de información. Al principio hubo resistencia: algunos criadores decían “qué aburrido, tener que contar las garrapatas”, los de Hereford temían que el programa los perjudicara y los de Braford creían que no lo necesitaban. Por lo tanto, de los 17 miembros que iniciaron el programa, no todos siguieron.Registros. La evaluación de los animales inicia al nacimiento, con el productor pesando los terneros. Posteriormente, al destete, a los 6 o 7 meses de vida, se vuelven a pesar calculando la ganancia de peso entre el nacimiento y el destete, y se asignan notas visuales de 1 a 5 a temas como la conformación, la precocidad y la musculatura, siempre dentro del mismo grupo contemporáneo, donde 1 es lo peor y 5 lo mejor. Se registran además características auxiliares, como el largo de pelo, el tamaño del ombligo, la pigmentación ocular y la presencia de cuernos. La ganancia de peso, explicó Eichenberg, es “la característica principal”.Al sobreaño, a los 14 o 15 meses, se repite el proceso en todas las hembras y en los machos candidatos a toros, se mide la ganancia de peso desde el destete, se repiten las notas y, en los machos, se agrega la circunferencia escrotal. “Las que componen el índice son la ganancia de peso, la conformación, precocidad y musculatura”, precisó. Es en esta etapa cuando se hace también el conteo de garrapatas.
Cómo se cuentan. El conteo se hace “siempre al año, o al sobreaño”, y tiene reglas estrictas. Después del destete, toda la generación se maneja en sus grupos contemporáneos y se deja que los animales se infesten con garrapata. Según se explicó, se mantienen sin ningún tratamiento y luego pasan por la manga, donde se cuentan las garrapatas a uno por uno. Los animales deben llegar desafiados, es decir, con una infestación adecuada que permita contar. “No sirve de nada llevar a la manga y contar todos los animales con cinco garrapatas, porque eso no marcará diferencia y no dará resultados”, advirtió.“El conteo tiene que hacerse temprano por la mañana, porque si el día avanza algunas garrapatas adultas (teleoginas) pueden caer y enmascarar el recuento”, explicó. Preferentemente se hace el mismo día de la evaluación de sobreaño, pero como esa jornada suele ser lenta, porque hay que pesar, medir el perímetro y evaluar a cada animal, a veces se separa en dos días, siempre manteniendo unido al grupo contemporáneo.En cuanto a qué parte del animal se cuenta, Eichenberg detalló que se trabaja sobre la mitad del cuerpo. “Como si dividiéramos al animal por el medio, contábamos desde la mitad de la cabeza, pasando por el cuello, el costado, hasta la mitad del cuarto trasero”, describió. Existe una correlación positiva con contar solo en la entrepierna y el método anterior, y hoy se acepta por practicidad contar solamente en la entrepierna. Pero en Silencio, para ganar precisión al iniciar el trabajo, optaron por contar en la parte lateral completa del animal, como está establecido en el reglamento, descartando “las garrapatas muy pequeñas y las excesivamente grandes a través de un estándar de tamaño en una regla”, para no enmascarar los datos fenotípicos.Con el número de garrapatas de cada ejemplar, identificado por su tatuaje, se envían los datos al grupo Conexión Delta G, donde se hace la evaluación genética junto con Embrapa. En los campos sin garrapata, donde el desafío no era importante, se resolvió con larvas artificiales desarrolladas por Embrapa y libres de Babesia y Anaplasma, para infestar a los animales sin riesgo sanitario. Gracias a eso y a la colectividad entre los rodeos, dijo, “se elimina la cuestión ambiental”.Toros. Al destete se evalúa a todos los machos y a todas las hembras, y se hace una preselección de toritos, de los que queda solo una fracción. Según contaron, de los cerca de 12.000 terneros se preselecciones entre 10% y 15%. Los que siguen se evalúan nuevamente al año, y las hembras se vuelven a evaluar. Como los criadores intercambian toros y usan genética de los demás integrantes, los rodeos quedan conectados y los datos se pueden comparar. A las vacas se les exige la misma rigurosidad que a los machos y el programa obliga a descartar vientres, incluidas las que se saltean una preñez, porque sus crías ya no pueden llegar a toros del programa. Es un sistema exigente, reconocieron, pero que acelera el mejoramiento.Genómica. La genómica nace de esas evaluaciones de campo, según explicaron, sin ellas no existiría el dato de resistencia. En 2018, dentro de la Conexión Delta G, Silencio inició con Embrapa y GenSys un proceso para identificar a los animales más resistentes por la genómica. Se hicieron entre dos y tres conteos en cada animal y se recolectó sangre o pelo para extraer el ADN. En el laboratorio se buscó qué genes eran comunes a los de menor número de garrapatas, y de ahí salió una ecuación de predicción. “Hoy logramos recolectar el pelo de un animal y, extrayendo su ADN, colocar ese genotipo en una ecuación de predicción, con alrededor del 45% al 48% de exactitud”, dijo Eichenberg.Cómo se comportan los animales resistentes a garrapatasEn un trabajo de Embrapa en la localidad de Juara, Mato Grosso, los terneros hijos de toros resistentes tuvieron menos garrapatas que los hijos de toros susceptibles. Según una planilla de Embrapa que usa Estancia Silencio, cada garrapata le hace perder al animal 1,37 gramos de peso vivo por día, unos 750 gramos en dos años. Con 20, 60 o 100 garrapatas, la pérdida sería de 15, 45 o 75 kilos, y los toros del 1% o 2% superior en DEP reducen un tercio las garrapatas: de 20 a 13, de 60 a 40 y de 100 a 67. “En promedio, te baja la infestación un tercio”, explicaron, y aclararon que puede ser más en unos casos y menos en otros.Con el kilo de carne a 13 reales (US$ 2,38) en el sur de Brasil, la cuenta en el papel muestra que el toro se paga con la pérdida que se evita.El pelo no sirve de guía. “Había animales muy peludos y con mucha resistencia, y otros con poco pelo y que se los comían vivos”, contaron, y concluyeron que es cuestión de adaptación. Hay Braford resistente y Braford que no lo es, y también Hereford muy resistente, como Titanium, líder durante tres o cuatro años en las ventas de semen de Alta Genetics, que figura en el sumario de la Conexión como Deca 2 y tiene bajo peso al nacer, por lo que se indica para vaquillonas de 14 meses.Estancia Silencio trabaja con Hereford desde 1920, cuando el bisabuelo de Eichenberg inició el primer registro del plantel, y desde hace más de 20 años está en la Conexión. Hoy es la cuarta generación de la familia la que está al frente de un sistema de ciclo completo, con alrededor de 90% de Braford y 10% de Hereford, además de ovinos Corriedale y Merino y cultivo de arroz. Según se explicó, el Braford entró en parte por la garrapata y, sobre todo, por la alimentación, con más Nelore que Brahman por ser más rústico, ya que casi todos los programas de mejoramiento de Brasil se basan en la raza.Los campos, en la región de Alegrete y Uruguayana, van de ambientes limpios a otros con infestación muy alta, y los animales circulan entre ellos a lo largo de su vida. Se estima que entre 30% y 32% de la superficie son pasturas y que 5% a 6% es cultivo de arroz. El objetivo es el novillo gordo de dos años y las vaquillonas que entran a servicio a esa edad con 350 kilos, un modelo de ciclo completo sin mucha inversión tecnológica.
2026-11-08T07:00:00