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Araujo: “La revisión de los toros es un seguro de vida para la parición”
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  • Araujo: “La revisión de los toros es un seguro de vida para la parición”

  • El doctor Juan Araújo, médico veterinario artiguense, especializado en el área de reproducción, advierte que el examen andrológico ya no es negociable, porque con el valor actual de los terneros, cuando falla un toro el productor deja de ganar varios miles de dólares. El profesional recordó que debe hacerse 60 días antes del entore, con revisión física, sanitaria, de calidad seminal y de habilidad de monta. Además, señaló que se debe realizar un manejo especial para los toros nuevos que llegan a los rodeos.

    -Doctor, cual es la importancia de revisar los toros antes de ponerlos a trabajar en los rodeos o de salir a comprar en la zafra. ¿Por qué es un tema que muchas veces se deja de lado?-Sí, hablar de la revisión de los toros es hablar de algo que en los rodeos de cría tiene que ser rutinario. Tiene que estar inculcado en el productor. A veces se piensa que revisar es un gasto, y no lo es: es un seguro de vida para la parición del año siguiente. Lo que se hace hoy en el toro se ve reflejado meses después, cuando llegan los terneros, y ahí es donde se nota si el trabajo previo estuvo bien hecho o no.-¿Por qué el toro merece tanta atención frente al resto del rodeo?-Porque el toro es el principal aporte en el entore. Una vaca aporta a su propio ternero; el toro, en cambio, tiene que trabajar en muchas vacas. Nosotros precisamos que ese animal no me sirva solamente a una, sino a 20, 30, 40 o 50 vacas. Si lo largamos sin revisarlo antes y resulta que tiene un problema, no estamos afectando a una sola hembra: estamos comprometiendo el servicio de todo un grupo de vacas. Eso puede llegar a ser un problema enorme, y por eso la revisión previa es algo importantísimo.-Además, si el toro está bien desde el arranque puede generar una mayor cabeza de parición.-Exactamente. Eso tiene mucho que ver con la eficiencia. Los toros que salen a trabajar de forma inmediata son los que, a la larga, me llevan a una parición más concentrada y a que buena parte de los terneros nazcan al principio de la temporada. Un rodeo con la parición concentrada al inicio es más fácil de manejar y da terneros más parejos. Y eso solo se consigue si los toros que largamos están en condiciones de servir desde el primer día.-¿Cuánto tiempo antes del entore hay que hacer los exámenes y los controles?-Lo que normalmente se recomienda desde la profesión veterinaria, es hacer la revisión 60 días antes de arrancar el entore. Y no es un capricho, esto tiene un porqué, en realidad dos. El primero es de orden biológico, el espermatozoide demora 60 días en producirse en el testículo. Por lo tanto, si hoy examino a los toros y encuentro un problema, tengo esos 60 días para tratarlo y recuperar al animal, de modo que al momento de empezar el entore esté apto. Y si no tiene recuperación, tengo tiempo para descartarlo y salir a comprar.-¿Y el segundo motivo?-Va un poco de la mano del primero. Si hacemos la revisión con anticipación, tenemos tiempo para descartar los toros que no sirven y empezar a mirar la zafra de remates para ver qué vamos a precisar para la nueva estación de monta. Es decir, la revisión ordena todo lo que viene después: sabemos cuántos toros están aptos, cuántos hay que reponer y con qué margen de tiempo salimos a comprar. Si esperamos a último momento, el productor se ve apurado, compra con urgencia y termina tomando decisiones que no son las mejores.-¿Qué se hace concretamente en la revisión? ¿Hay que llamar al veterinario o el productor puede determinar por sí mismo si un toro sirve o no?-Cuando vamos a un predio, siempre hacemos el examen completo a toda la torada. Y tenemos cuatro puntos que son fundamentales. Lo primero es ver la máquina, que es el toro. El examen físico general. Hay que verificar que el animal vea bien, porque tiene que buscar a la vaca; que la dentición sea buena, porque un toro viejo o con falta de dientes no va a poder comer bien; y, muy importante, los aplomos. Un toro tiene que caminar bien y no tener dolores, ni en los aplomos ni en las pezuñas.-¿Y después del examen físico?-La segunda parte, que me parece bastante importante, es la revisión de los órganos reproductivos. Empezamos por el pene y el prepucio. Hay que ver que el pene se extraiga bien del prepucio, que el prepucio no tenga llagas, que el pene salga sin problemas y que no tenga ningún anillo de pelo ni nada que lo obstruya. Después pasamos a los testículos. Lo primero, una cosa básica pero clave, que el toro cuente con los dos testículos. Además, tienen que ser del mismo tamaño y adecuados para la edad del animal, un tamaño óptimo. Eso lo medimos mediante la circunferencia escrotal. También evaluamos que tengan buena elasticidad, que no presenten adherencias y que la tonicidad sea firme y buena.-¿La circunferencia escrotal tiene incidencia más allá del propio toro?-Sí, y ahí entramos en la parte genética. A mayor circunferencia escrotal, las hijas de esos toros van a tener una precocidad sexual bastante mejor. Es decir, no estamos mirando solamente si el toro puede servir este año: también estamos viendo qué le va a dejar a su descendencia. Ese dato conecta la revisión con la mejora del rodeo a largo plazo.-El tercer punto es la sanidad y la calidad. ¿Qué se controla ahí?-En sanidad, a todos los toros les tenemos que hacer un raspaje prepucial, para detectar que no tengan ninguna enfermedad venérea. Son enfermedades que después se transmiten a las hembras y les generan problemas, tanto de aborto como de infertilidad, entre otras cosas. Un toro con una enfermedad venérea que no fue detectada puede contagiar a las vacas que trabaje, y el daño se multiplica en todo el rodeo. Por eso es un análisis que no puede faltar. Y después está la calidad del semen. Extraemos una muestra para ver cómo están esos espermatozoides, entre otras cosas. Puede ser que el toro se vea perfecto por fuera, esté gordo y con buen aspecto, y que por dentro tenga un problema en la calidad seminal. Solo lo vamos a saber si lo evaluamos.-Usted dice que el último punto es la frutilla de la torta. ¿En qué consiste la habilidad de monta?-Es ver al toro trabajar en su máximo esplendor. Lo soltamos en un corral con una vaca, que sujetamos en un cepo diseñado para eso, y dejamos al toro trabajar para ver que complete la monta. Lo que buscamos es ver cómo se comporta el toro en el campo, porque no se trata solamente de soltarlo: ese toro tiene que completar la monta.-¿Qué problemas permite detectar esa prueba?-Primero, si tiene dolores en la columna o en las patas. Un toro con esos dolores no va a generar una monta normal, y ahí ya podemos detectar el problema. Pero también vemos otras cosas. Al extraer el pene, tiene que poder lograr la penetración y dar el golpe de riñón para la eyaculación. Muchas veces nos encontramos con toros que sacan el pene con una desviación en espiral hacia afuera y eyaculan afuera. Son problemas que solo se detectan en la práctica, y por eso me parece importantísima esta parte de la revisión.-O sea que la revisión tiene que hacerla sí o sí el veterinario, y es él quien certifica si los toros están aptos o no.-Sí, exactamente. Hoy en día ya no se puede negociar si el examen andrológico se hace o no se hace: siempre tiene que hacerse. Son cuatro puntos que se complementan, y saltearse alguno es dejar una parte del toro sin evaluar.-El toro viejo ya está acostumbrado, conoce las vacas y sabe moverse en el potrero. ¿Qué pasa con el toro nuevo, muchas veces de dos años o que todavía no trabajó en rodeos?-La recomendación para esos toros es dejarlos siempre juntos entre ellos y no meterlos a trabajar con toros viejos. Las razón es bastante simple y tiene que ver con la dominancia de los toros viejos. Estos los van a golpear, los van a lastimar y no los van a dejar terminar el trabajo. Un toro joven que recién llega al rodeo y se encuentra con un macho dominante lleva todas las de perder.-¿Y en cuanto a la cantidad de vacas que se les asigna?-Otro tema es no ponerles tantas vacas. Esos toros inexpertos, en esos pocos días, van a querer montar mucho, y pueden llegar a romperse o lastimarse. Un toro sin experiencia se entusiasma, y si le damos un exceso de trabajo podemos perderlo justo cuando más lo necesitamos. Es mejor darle una carga acorde a su edad y a su falta de rodaje.-¿Qué ocurre con el toro que se compra en el remate y se lleva directo al campo?-Eso es muy importante. Muchas veces en la zafra de remates vamos al remate, compramos un toro que tiene la sanidad óptima, está pelechado, está muy bueno, está gordo, pronto para trabajar, lo llevamos al campo y al otro día lo largamos al rodeo. Para mí, a veces eso es un error. El toro viene de otro predio, y precisamos acoplarlo unos días al piquete donde lo vamos a tener, que conozca el agua, por dónde va a andar, y que se acostumbre a un campo que puede ser distinto. Llegar del remate y largarlo a trabajar no va por ahí. Tenemos que acoplarlo un poco más.-Un toro que viene de un remate, que seguramente viene de una pradera y pasa a campos duros del norte, con el pasto al ras del piso, necesita tiempo...-Exactamente. Los toros de remate llegan como tienen que llegar, en excelente estado, eso está perfecto. Pero después mandarlos a los campos duros, como los que tenemos acá, a veces cuesta un poco más. El cambio de alimentación y de ambiente es fuerte, y el animal necesita un período de adaptación.-¿Y qué consecuencias tiene no darle ese tiempo?-Lo que suele ocurrir es que después uno piensa: «el cabañero me vendió un toro con problemas». Y no, la verdad es que vos, cuando lo llevaste, le diste un problema al toro. Lo trasladaste de un ambiente a otro completamente distinto y lo pusiste a trabajar de un día para el otro. Muchas veces el inconveniente no viene de la genética ni de la sanidad con la que salió del remate, sino del manejo posterior. Por eso me parece que la clave está en darle tiempo al toro nuevo para que se adapte antes de exigirle.-¿Cómo se relaciona todo esto con la decisión de compra en la zafra de remates?-Se relaciona mucho. Como decía, la revisión a los 60 días nos da tiempo para saber qué toros descartamos y, por lo tanto, cuántos precisamos reponer. El productor que llega al remate con esa información sabe qué está buscando y no compra a ciegas. Y una vez que compró, ya sabe que ese toro nuevo va a necesitar su período de adaptación al piquete, su grupo de toros jóvenes y una cantidad de vacas razonable. Todo forma parte de la misma cadena de decisiones.

  • 2026-09-27T07:00:00

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