Noticia

Volver
Ignacio Abella: El mercado lanero muestra un “cauteloso optimismo”
  • Ganadería

  • Ignacio Abella: El mercado lanero muestra un “cauteloso optimismo”

  • El ingeniero agrónomo Ignacio Abella, técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), participó del 95° Congreso Anual de la IWTO celebrado en Dalang, China. En este encuentro clave para la industria textil global, se debatió sobre la reciente recuperación de los precios en todos los micronajes, las crecientes exigencias ambientales y de bienestar animal, y el posicionamiento de Uruguay como un productor de lanas de alta calidad a nivel mundial.

    -Recientemente se llevó a cabo el 95° Congreso Anual de la IWTO en China, un evento clave que reúne a la industria textil lanera a nivel mundial para marcar las pautas del sector. ¿Qué balance dejó esta reunión?-Es el principal evento organizado por la federación internacional de la cual el SUL forma parte. Tuvo la particularidad de ocurrir en un momento de mejora en los precios de la lana. Se realizó en Dalang, una ciudad al sureste del país conocida como la “capital del tejido de punto”, donde se calcula que uno de cada cinco suéteres en el mundo se fabrica allí. El evento nucleó a 238 participantes que representan a todo el universo lanero: productores, procesadores, exportadores, diseñadores y marcas de consumo. La conferencia ofreció una excelente puesta a punto en temas que van desde las nuevas tendencias hasta las normativas de medición. Originalmente, esta organización dictaminaba las pautas metodológicas para medir la lana, como el diámetro o el rendimiento; sin embargo, con el tiempo incorporó otros aspectos que hacen a la lana como fibra natural. Hoy en día, es el único organismo internacional que vela por los intereses de este sector, logrando una mayor fuerza frente a la competencia de las fibras sintéticas y las derivadas del algodón, que últimamente se ven más como aliadas. Definitivamente, hubo un espíritu renovado por esta suba reciente de precios que abarca a todos los tipos de micronajes.-Mencionó la aparición de nuevas marcas chinas en el mercado. ¿Estamos hablando de firmas orientadas a la alta gama y a la alta calidad?-Sí, exactamente, esa fue la gran novedad. En mi caso, fue la primera vez que viajé a China; entré por Hong Kong y viajé dos horas en ómnibus hacia el interior. Realmente es sorprendente la densidad poblacional y todo lo que uno imagina se queda corto. Históricamente, China aumentó de manera creciente el procesamiento de lana -vale recordar que el 85% de la lana australiana se procesa allí-. Una parte sustancial de esa materia prima termina en manos de consumidores chinos y otra parte se procesa para ser exportada a mercados como Europa o Estados Unidos. La novedad actual es la aparición de marcas chinas de alta calidad, algo que también está sucediendo en otros rubros comerciales como el automotriz.-Respecto al mercado internacional, ¿cómo se proyecta la evolución de los precios y qué factores explican este escenario actual?-Esa parte fue cubierta por un especialista sudafricano encargado de la inteligencia de mercado, quien definió la situación actual con un “cauteloso optimismo”. Esta reciente suba de precios, que ya se observó en la zafra pasada, abarca a las lanas finas, medias y gruesas. Como en cualquier mercado, el precio se define por el equilibrio entre la oferta y la demanda: la demanda se mantiene firme, pero la oferta ha caído debido a que no hay mucha lana en la cadena, tanto a nivel de producción como en los stocks intermedios. Actualmente, en Uruguay están comenzando las esquilas preparto, por lo que es de esperar que los productores capitalicen estos mejores valores. Por supuesto, siempre hay nubes en el horizonte ligadas a la geopolítica, la política de tarifas de Estados Unidos y los conflictos bélicos que no terminan de resolverse, como las tensiones con Israel, Irán, Rusia y Ucrania. Sin embargo, no es factible que la producción mundial de lana aumente en el corto plazo, lo cual funciona como un factor de sostén. Tras algunas variaciones recientes, como la baja en Australia la semana pasada y la leve suba de esta semana, el mercado parece buscar una estabilización en niveles de precios que tornan la actividad bastante más atractiva por los ingresos que se proyectan.-La IWTO históricamente fijó las bases para las mediciones y certificaciones. Desde la perspectiva de la organización, ¿en qué exigencias globales debe prestar más atención el productor hoy en día?-En realidad, nadie le marca al productor qué tipo de lana debe producir. Lo valioso de una organización como la IWTO es que logra nuclear los esfuerzos de diferentes países y entidades en torno a puntos comunes. La lana ya es reconocida como una fibra natural, biodegradable y de nicho, pero hoy el foco está puesto en las credenciales ambientales y el análisis de su ciclo de vida. Existe una fuerte reglamentación y legislación europea que está considerando el impacto ambiental de todas las fibras. Frente a esto, uno de los puntos altos de la conferencia fue la presentación de una publicación llamada “El Libro Verde”. Este documento, respaldado por evidencia científica, busca demostrar a los europeos el bajo impacto ambiental de la lana frente al sinsentido de ciertas narrativas actuales. Según cómo se mida, un buzo de poliéster podría parecer falsamente más ecológico que uno de lana si se omiten factores cruciales como la generación de microfibras plásticas que las prendas sintéticas liberan a los océanos en cada lavado. Otro tema sumamente relevante y creciente es el bienestar animal. Cada producción ganadera tiene su talón de Aquiles, y en el sector lanero los australianos compartieron sus diferentes niveles de certificación. Ellos expresaron que no se sienten del todo cómodos con normativas como el RWS (Responsible Wool Standard), ya que perciben que las pautas son fijadas por actores ajenos al sector. Aunque es un asunto más sensible en Estados Unidos y Europa que en China, es una exigencia que “vino para quedarse”. En la página web de la IWTO, que invito a los productores uruguayos a revisar, se compila información científica para responder cada duda de los clientes tradicionales y de las nuevas generaciones, demostrando que la lana es una fibra en armonía con el medio ambiente.-Bajo este panorama, ¿las certificaciones internacionales van a asumir un rol cada vez más preponderante en el negocio lanero?-Sí, totalmente. Al ser una cadena tan larga, donde la lana puede producirse en un país, procesarse en otro y consumirse en un tercero, las certificaciones funcionan como una vía de comunicación indispensable. Cuando el consumidor final ve un sello en una prenda, ese logotipo le transmite tranquilidad e información sustancial. Las certificaciones vinculadas al bienestar animal son hoy las más relevantes. Esto ya es una realidad ineludible y considero que también es un aspecto que “vino para quedarse”.-¿En que se basó la presentación del Secretariado Uruguayo de la Lana?-Uruguay solicitó y realizó una disertación en el panel de sostenibilidad. Allí expusimos las fortalezas de nuestras lanas provenientes de razas definidas, con excelentes atributos textiles como largo de mecha, resistencia y bajo nivel de materias vegetales. También destacamos las condiciones naturales de producción, el bienestar animal, el crecimiento en lotes certificados, el valor del acondicionamiento con grifa verde y el hecho de estar libres de contaminantes. La presentación tuvo una excelente receptividad. Incluso delegados de países como Canadá, que sabían que en Uruguay pasaban cosas buenas pero no conocían los detalles, lograron comprender a fondo nuestro sistema. Quedó claro que, si bien Uruguay no se caracteriza por un volumen masivo, sí es un actor relevante por la calidad y por atributos que hoy pesan mucho, como el cuidado ambiental. Observando los remates de Australia, las lanas de calidad y bien acondicionadas siempre obtienen precios destacados. Ese es el camino que nuestro país ha trazado; entiendo que vamos “bien rumbeados”. Esperamos que en el mediano plazo se mantengan estos valores atractivos para el rubro, los cuales se suman a los aportes que genera la carne ovina. Al igual que ocurre en Sudáfrica, Australia o Nueva Zelanda, la oveja es una opción complementaria dentro de los sistemas multifuncionales de los productores. En el congreso también se remarcó la importancia de la productividad y de ser competitivos en el uso del recurso de horas-hombre. La apuesta por la alta calidad y la excelente presentación es la adecuada para sostenerse en el negocio. Además, el hecho de que Uruguay exporte en todos los niveles -desde lana sucia hasta lavada y peinada- amplía notablemente las opciones comerciales. En el mundo lanero, el país cuenta con un nombre de gran trayectoria y seriedad, lo cual es un activo fundamental.

  • 2026-07-12T07:00:00

  • rurales.elpais.com.uy