Ganadería
En el marco del Simposio Internacional de Garrapata, organizado por la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (Farm) en Salto, el doctor Emiliano Rivas, integrante de la División Laboratorios Veterinarios (Dilave) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), resaltó la importancia de la utilización de la Hemovacuna para el control de las enfermedades relacionadas con el parasito.
La presencia de la garrapata en los rodeos comerciales acarrea consecuencias económicas severas, sin embargo, el verdadero peligro radica en la transmisión de hematozoarios que desencadenan el complejo conocido como tristeza parasitaria.Este flagelo sanitario genera pérdidas anuales estimadas en 95 millones de dólares asociados a conceptos de tratamiento y manejo predial. Durante el año 2024, se registró la muerte de casi 27.000 cabezas de ganado a nivel nacional por esta causa.Frente a esta realidad productiva, la utilización de la hemovacuna surge como la única alternativa viable para contener la letalidad en los campos, especialmente en las regiones donde el parásito muestra una mayor prolificidad debido a las condiciones del suelo y la forestación.Rivas destacó que “ante los casos de tristeza, es la única herramienta que tenemos y somos unos privilegiados porque somos Uruguay, Argentina, Australia, Israel, y para de contar, los que tenemos esta herramienta que es una vacuna que nos mitiga la sintomatología clínica, nos mitiga las muertes y en el área que más tendríamos que usarla todavía estamos en el debe”.PRODUCCIÓN: Los indicadores de actividad de los laboratorios oficiales muestran un un fuerte aumento en la producción. Durante el año 2025, la división Dilave consolidó una producción de 290.000 dosis correspondientes únicamente a la variante de vacuna refrigerada. Al sumar los aportes y desarrollos de los laboratorios privados, la disponibilidad total del país logra situarse en el entorno de las 500.000 dosis anuales.A pesar de este incremento en la elaboración de hemovacunas, al observar el volumen de terneros producidos anualmente, se expone una brecha muy importante. Con un rodeo de cría que genera una producción anual cercana a los 3 millones de terneros, la cobertura efectiva de la hemovacuna se ubica aproximadamente en el 28% de la población susceptible localizada, principalmente, al norte del Río Negro.Rivas detalló cómo se ha dinamizado el comportamiento de la demanda interna en el último bienio. “La demanda sigue aumentando y año a año seguimos produciendo más y el productor y los colegas siguen inmunizando porque es una herramienta fundamental. Entre 2024 y 2025 en Dilave, solamente la parte de la vacuna refrigerada duplicó la cantidad de producción. Eran 180.000 dosis en 2024 y cerramos en 290.000 en 2025, y mes a mes es impresionante las solicitudes y el volumen de producción”.INCORPORACIÓN: Uno de los principales desafíos para los técnicos del Dilave radica en lograr que los productores internalicen la aplicación de la hemovacuna como una práctica rutinaria y planificada dentro de la estructura sanitaria. Mientras que tratamientos contra patologías como la mancha o la gangrena se encuentran plenamente asimilados y calendarizados en fechas fijas en la mayoría de los establecimientos, la inmunización contra la tristeza parasitaria suele aplicarse como una medida reactiva ante la aparición de brotes, perdiendo eficacia preventiva.La ventana biológica óptima para proceder a la inoculación de los animales se ubica durante la etapa en la que el ternero se encuentra al pie de la madre, abarcando un rango de edad que va desde los 4 hasta los 9 meses. Alternativamente, el proceso puede ejecutarse de forma posterior al destete, siempre y cuando se respete un período de estabilización metabólica que garantice que el sistema inmune del animal se encuentra en condiciones óptimas para procesar la dosis y generar la protección esperada.Rivas advirtió que “el destete es un hecho sumamente estresante para el ternero. Al separarlo de su madre, quedan encerrados con algún fardo y agua, y si a eso se suma la inmunización en ese momento, la hemovacuna seguramente no se va a tener los resultados que queremos”.El profesional remarcó que “tiene que estar establecido por el productor, así como se sabe que en tal fecha está la vacunación contra la aftosa, hay que decir en tal fecha tengo los terneros destetados, y a partir de ahí solicitar la hemovacuna y dedicarme solamente a vacunar y generar la mayor inmunidad posible”.72 HORAS: La naturaleza biológica de la hemovacuna desarrollada por el Dilave, impone restricciones severas que la diferencian de cualquier otro producto veterinario convencional. El factor crítico que condiciona el éxito de la operativa es su reducido período de viabilidad, el cual establece un máximo de 72 horas de uso desde el instante exacto en que se completa su producción en los laboratorios de Dilave hasta que debe ser inoculada en el campo.Este corto período de tiempo obliga a que la coordinación entre el cuerpo técnico del ministerio y el productor rural funcione como un engranaje perfectamente aceitado, donde cualquier alteración en los tiempos de traslado invalida la eficacia inmunológica del lote.Para ordenar este flujo, Rivas indicó que “la mecánica es a partir de la solicitud que se hace por la página web, las solicitudes se hacen una vez al mes, entorno al 15 de cada mes, y se remite un miércoles, siempre se remite un miércoles. El jueves le llega al productor y tiene hasta el sábado para inmunizar esos terneros. Esa es la diferencia con el laboratorio privado, que el productor puede ir, compra la hemovacuna y usarla cuando le quede mejor”.MAR ROJO: Recientemente en un trabajo elaborado por el Dr. Pablo Parodi de INIA, se gráfico la incidencia de la garrapata en distintos puntos del país, en base a los diagnósticos de resistencia realizados por la institución en Tacuarembó. En dicho gráfico se determinaba que en los departamentos del norte existe un “Mar rojo” de resistencia, en muchos casos a cinco familias de principios activos.Al respecto, el Dr. Emiliano Rivas, dijo que en los análisis realizados en los laboratorios del Dilave, permiten determinar que si existe “totalmente un mar rojo”. En este sentido dijo que hay un “área hiperendémica en Artigas, una zona endémica, y una zona libre en el sur, donde los suelos son mucho más agrícolas y la zona norte, donde estamos nosotros, son campos más sucios, hay mucha forestación y todo eso genera las condiciones para que haya más prolificidad para este tipo de parásito”.Rivas remarcó que la garrapata ha “coevolucionado en su mecanismo de defensa, al volverse resistente a las drogas, ante la presión de someterla a los diferentes acaricidas”, por lo cual reafirmó la importancia del uso de la Hemovacuna. .
2026-07-05T07:00:00