Agro
. Montevideo | | El último día de febrero de este año el estrecho de Ormuz, al que muchos tuvieron que buscar en Google para entender de qué se trata y dónde está ubicado, pasó a ser el centro de atención de todo el mundo. Aquel día comenzó una guerra que denominamos como “guerra de Irán”, pero cuyo impacto económico fue a escala global. No hubo un solo país que se viera favorecido, sin importar su tamaño ni posición geográfica, tampoco de qué lado de la guerra estaba, o si era neutral. Todos pagamos por una guerra lejana y ajena. Lo que quedó claro es que un área geográfica tan pequeña como el estrecho de Ormuz -su denominación “estrecho” ya dice mucho- puede convertirse en un instrumento estratégico invalorable, y en cualquier momento alguien puede hacerlo valer en beneficio propio cerrando el pasaje de buques por el lugar. Además, quedó demostrado de forma flagrante que a pesar de los vehículos eléctricos y las energías alternativas de las que tanto se hablan en el mundo, el petróleo sigue siendo el principal insumo energético del mundo. La Unión de Exportadores del Uruguay divulgó el informe en el que expresa que “el petróleo sigue siendo uno de los principales insumos energéticos del mundo, fundamental para la producción de combustibles, electricidad, transporte e industria”. El texto tiene una extensión de casi 20 páginas, de las cuales se pueden tomar los siguientes (se agrega la página en que cada punto se desarrolla en el documento, para un mejor seguimiento por parte del lector): El conflicto en Medio Oriente redujo la oferta en 10,1 millones de barriles diarios en marzo, uno de los mayores shocks de suministro en décadas (página 7). El Brent subió de US$ 72 a US$ 118 en un mes (+75%), con fuerte volatilidad posterior (página 7 y 8). El cierre parcial del estrecho de Ormuz duplicó los fletes de contenedores y elevó primas de riesgo de guerra hasta US$ 4.000 por contenedor refrigerado (página 7). Fertilizantes como la urea aumentaron hasta 70%, generando alertas sobre seguridad alimentaria (página 8). En 2025 las compras de crudo fueron por US$ 1.327 millones, equivalentes al 10,25% de las importaciones totales (página 10). Entre abril y junio, la nafta súper 95 subió 21,4% y el gasoil 30,5%, con aumentos escalonados definidos por el Poder Ejecutivo (página 11). Tras tocar un mínimo histórico de 2,44% en marzo, la inflación volvió a 3,77% en mayo, con más del 40% de la suba atribuida a combustibles (página 13). El dólar interbancario en Uruguay aumentó 5% desde marzo, aunque sigue 2% por debajo de un año atrás (página 14). Las solicitudes de bienes cayeron 2,6% interanual, por menores ventas de carne vacuna y celulosa; la soja creció 45% (página 16 y 17). En enero–mayo las exportaciones acumularon US$ 5.271 millones (+2,9%), con China como principal destino, aunque con caídas en carne y celulosa (página 18). La Unión de Exportadores del Uruguay destaca (página 13) que “los combustibles constituyen parte relevante de la estructura de costos de las empresas exportadoras, con distintos niveles de incidencia según el sector o el negocio”. Respecto a la agropecuaria, menciona “un estudio del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca” que “mostró que Se debe agregar “el consumo indirecto a través del transporte”. El documento subraya que el sector agropecuario sufre el efecto de los combustibles al alza , también afectados por el conflicto en Medio Oriente”.
Jun 19, 2026